domingo, 8 de diciembre de 2013

MODERNIDAD-MUNDO



Bienvenidos una vez mas!! en esta ocasión les traigo un nuevo artículo bastante interesante, por sierto recibo opiniones, comentarios y sugerencias...


Esta situación prevalece mientras las contradicciones existentes se mantienen dentro de las fronteras del Estado-nación. En este punto es preciso retomar el tema de la modernidad. Vimos cómo históricamente se realiza a través de la nación. Pero cabe subrayar que su dinámica es distinta. La desterritorialización proporcionada por la nación es parcial, favorece la movilidad de las cosas solamente en el horizonte de su geografía. La modernidad requiere un desenraizamiento más profundo. En el momento en que se radicaliza, acelerando las fuerzas de descentramiento e individualización, los límites anteriores se vuelven exiguos. La "unidad moral, mental y cultural" estalla. Si entendemos la globalización no como un proceso exterior, ajeno a la vida nacional, sino como expansión de la modernidad-mundo, tenemos elementos nuevos para reflexionar. Las contradicciones inauguradas por la sociedad industrial y que afectan a los espacios nacionales cobran ahora otra dimensión. Se trasladan a un plano mundial. En este contexto, la identidad nacional pierde su posición privilegiada de fuente productora de sentido. Emergen otros referentes que cuestionan su legitimidad.
Pensar la globalización en términos de modernidad-mundo nos permite además evitar algunos tropiezos. De la misma forma que no tiene sentido hablar de "cultura global", sería insensato buscar una "identidad global". Debemos entender que la modernidad-mundo, al impulsar el movimiento de desterritorialización hacia fuera de las fronteras nacionales, acelera las condiciones de movilidad y desencaje. El proceso de mundialización de la cultura engendra, por tanto, nuevos referentes de identificación. Un ejemplo: la juventud. En las sociedades contemporáneas, la conducta de un determinado sector de jóvenes sólo puede entenderse si la situamos en el horizonte de la mundialización. Camisetas, zapatillas deportivas, pantalones vaqueros, ídolos de rock, surf, son referencias desterritorializadas que forman parte de un léxico y de una memoria popular ju-venil de carácter internacional. Objeto de culto ritual en los grandes conciertos de música pop (efervescencia del potlach juvenil), en los programas de la MTV, en los cómics, conforma un segmento de edad (y de clases), agrupando personas a despecho de sus nacionalidades y etnias. La complicidad, la "unidad moral" de esos jóvenes, se teje en el círculo de las estructuras mundiales. Para construir sus identidades, eligen símbolos y signos decantados por el proceso de globalización. De esta forma se identifican entre sí, diferenciándose del universo adulto. Lo mismo sucede con el consumo. Grupos de clases medias mundializadas participan de los mismos gustos, las mismas inclinaciones, circulando en un espacio de expectativas comunes.

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